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SALVADOR MARTÍNEZ: "LA CULTURA MUSICAL DE ESPAÑA ES UNA CULTURA MUSICAL DEL PELOTAZO"

C.C.S.ElPalmar

Hablamos con el compositor, concertista de guitarra y docente Salvador Martinez en unos de sus Viajes Sonoros  que lleva a cabo en el CC El Palmar. Una serie de conciertos monográficos en los que interpreta piezas musicales de lo más variado con la firme intención de ayudar al oyente a comprender el por qué de las cosas, casi como una condición necesaria para el verdadero disfrute de la música. Su perspectiva sobre el futuro de la música en España no es muy halagüeña en estos tiempos de crisis, aunque, según afirma, no está todo perdido. Al fin y al cabo la música es inherente al ser humano.


¿Qué es y qué pretende conseguir el ciclo “Viajes Sonoros”?

“Viajes Sonoros” supone una manera distinta de enfocar los conciertos, que pretende ser didáctica y acercarse al público de una manera diferente, utilizando las nuevas tecnologías y las proyecciones para interactuar con el público. Finalmente, el repertorio está planteado como un monográfico: son viajes sonoros hacia un destino concreto.

Por ejemplo, hemos diseñado cuatro sesiones de “Viajes Sonoros” para el CC El Palmar: hasta ahora hemos hecho un monográfico sobre la guitarra en América Latina, otro sobre la guitarra en el jazz y hoy interpreto "de la madera a la electricidad", que es un montaje un poquito más costoso porque se usan varias guitarras. El último viaje lo hemos llamado “Cinco siglos de música española”, y en él voy a interpretar música de guitarra original por los compositores importantes que ha tenido este país.

De este modo el espectador que viene se lleva una impresión general y muy variada, no en el sentido del concierto tradicional que puede tocar muchos palos, sino en la medida en que el instrumento que elegimos para hacer este viaje sonoro ha tenido un discurso bastante heterogéneo a lo largo de la historia.

En este sentido, “Viajes Sonoros” es una apuesta nueva, o al menos yo no conozco ningún proyecto parecido, y pienso que muy cercana al público: un formato pequeño, en centros culturales, que permite la cercanía con el público y también ese extra para hacer cosas diferentes que en teatros o en conciertos de gran formato no nos está permitido. Simplemente porque a muchos programadores el hecho de que sea monográfico les da mucho miedo.

¿Cuáles son los criterios que has seguido para escoger y preparar los monográficos?

Los he diseñado en función evidentemente de mi experiencia, porque no puedo hacer aquello para lo que no estoy preparado. Soy un guitarrista de concierto, me he pasado 40 años tocando la guitarra clásica por todo el mundo. Al mismo tiempo que he desarrollado mi labor como concertista y profesor de guitarra clásica, desde muy joven he tocado jazz, folk y he hecho música para otros en cine, en teatro… todas esas experiencias me han hecho acercarme a otras guitarras. Mi padre por ejemplo es guitarrista de flamenco, de manera que aunque no ejerzas profesionalmente, tienes que aprender a tocar muchos géneros distintos.

Todas esas experiencias, al cabo del tiempo, te permiten reflexionar y decir "yo puedo integrar todas estas guitarras en algo que sea novedoso y motivador", porque por ejemplo el concierto “De la madera a la electricidad” es muy laborioso: supone tocar guitarra clásica, flamenca, acústica, con dedos, con púa, con slide… es como si tuviera que tener 8 cabezas.

¿Se te ha quedado algún género en el tintero?

Claro, de hecho si estos conciertos funcionan, estoy preparando un monográfico de guitarristas extremos: Joe Satriani, Steve Vai, Frank Zappa, Scott Henderson… guitarristas que hacen cosas realmente complicadas, de modo que o te metes en su cabeza y aprendes a tocar como lo hacen ellos o es imposible. El reto para mi es tocar un tema de Vai pensando que soy Vai y al siguiente ponerme en la piel de Satriani. Espero poder hacer una muestra de este tipo en breve.

¿En el pellejo de cuál de ellos te hubiera gustado estar?

Estos músicos, que algunos tienen mi edad, viven en otro país. Esto es España, donde el negocio de la música no tiene nada que ver con los músicos que tenemos formación y estudios, sino tiene más que ver con nombres como Bisbal o Melendi, y desgraciadamente el público no tiene mucha preparación. Además, no hay una industria discográfica potente, sino que hay sucursales de las multinacionales más comerciales, de modo que cualquier músico con pretensiones en España lo tiene muy difícil.

Me hubiera gustado estar en mi propio pellejo, pero en el futuro que siempre he soñado. Todavía a mi edad pienso en muchas cosas que no he podido alcanzar, porque la vida te llevan a no poder estudiar el instrumento 8 horas diarias porque tienes que trabajar en otra cosa. Así que me gustaría haber llegado a lo que pensaba cuando tenía 15 años y comenzaba a tocar profesionalmente. Tengo más de 50 años y toco por supuesto lo que quiero tocar y como lo quiero tocar, pero me conformo con tocar el CC El Palmar o mañana donde me llamen.

Has sido pionero en el folk español, trabajando con muchos músicos de este género desde los años 70: ¿cuál es el estado de salud de la música folclórica española?

Actualmente la música folclórica no tiene ninguna salud en nuestro país, porque desagraciadamente no ha habido ningún relevo generacional. A los músicos como yo que hace 30 años peleábamos por tener una nueva cultura musical, basada fundamentalmente en partir de la tradición de nuestro entorno, no nos ha seguido casi nadie.

Desgraciadamente, algunos de los grupos de este género que están funcionando en la actualidad no tienen detrás el motor de un buen músico. En los grupos folk siempre había al menos un individuo que era realmente buen músico y movía al resto.

Cuando la gente que hemos abierto ese camino nos apartamos del camino, por circunstancias de la vida, esperábamos que nos siguieran los jóvenes. Pero nos hemos encontrado con que nadie nos sigue, y eso me resulta curioso.

Quería preguntarte sobre los posibles puentes a tender entra tradición y vanguardia, pero tal y como describes el panorama, parece que no son posibles en la actualidad. Quizás los músicos que tienen esa capacidad prefieren ir a tocar a los festivales de verano...

Yo, que soy un desconocido, en los años 80, he podido llenar plazas de toros. A mi, que no salía en la tele ni nada parecido. No quiero personalizar mi opinión, pero hoy en día la cultura musical que se ha creado es también una cultura musical de pelotazo. Hay un señor que tiene la contrata para traer, y sólo puede él abrir esas plazas de toros o grandes escenarios, y siempre con un cartel y una lista de músicos que le vienen impuestos y que se imponen le gusten al público o no.

El público, por su parte, no va a ver música. Va a tirarse a la tienda de campaña, a pasarse cuatro días bebiendo y perdiendo la noción de si mismo, pasando el rato. La música es sólo una excusa para todo lo demás.

He visto verdaderas barbaridades como una maratón de 24h de conciertos en Benicassim, donde si te acercabas a las cuatro de la tarde te encontrabas a un grupo tocando sin público. Porque a esa hora la gente está durmiendo o comiendo. Esto son los disparates que se hacen en nuestro país, y se hacen a costa de la música porque la música no importa, sino que es la excusa para hacer un gran negocio. Y eso es hambre para los músicos de base.

Si en Murcia hay, por ejemplo, un millón de euros para hacer cultura. Ese millón de euros haciendo cultura en pequeños teatros o centros culturales como este, es mucho dinero para repartir entre muchos músicos que pagan impuestos, que tienen familiar y que quieren vivir. Si ese millón de euros se gasta en un festival como el SOS 4.8, al final no sólo es un millón de euros gastado - que ya no existe y no se puede repartir entre los músicos- sino que además ese tipo de eventos al final cuestan tres, lo que suma dos millones en débito.

Eso significa que cuando voy a hablar con un gestor de la administración y le propongo "tengo un espectáculo de guitarras que se puede hacer en un centro cultural y puedo contarle a los chiquillos la historia de este instrumento", me va a responder que no tiene dinero. Cuando un programador o un Concejal me dice que no tiene dinero, me dan ganas de decirle que se vaya: si los gestores no tienen dinero para programar, ¿para qué les pagamos? Si hay que ahorrar, creo que tendríamos que ser honestos.

Tú además eres profesor de música en un instituto de Murcia, ¿cuál es la perspectiva desde la educación?

Tenemos una labor difícil, porque la música es un tema que no se toma en serio. Además no se le da la importancia que tiene, porque todo el ocio está orientado a la música. Si yo estoy en un instituto partiéndome el alma es por crear público, porque esos chavales tengan la experiencia de un profesor que es músico y que les pueda hablar de la música con cariño y emoción. Lo que intento es meterles algo en la cabeza que sirva para que puedan ir a conciertos y tener un pequeño sentido critico.

Supongo que la nueva LOMCE, que relega la música al papel de una asignatura optativa, no ayuda mucho en este sentido.

Si al final se implanta la ley de este Ministro iluminado, porque no se le puede llamar de otra forma, el retroceso cultural -en muchas materias, pero especialmente en música- va a ser… bueno, creo que no existe ninguna época en la que se haya estado tan mal como se va a estar después de esa ley.

Entonces, ¿cuál sería el modelo a seguir? ¿en qué países podemos fijarnos?

Es significativo que en España matemos a los críos a deberes y les dejemos sin vida -entre las ofertas de actividades extraescolares y la cantidad de deberes que les mandamos-, mientras que en países como Finlandia, donde a los niños no se les manda deberes, no exista el fracaso escolar. Es cierto que en España no hace el frío de Finlandia, pero algo podemos aprender.

Por otra parte, los políticos que nos gobiernan no tienen una educación musical: o no tuvieron música o quizás recuerdan que el profesor que les impartió esta asignatura les hizo sufrir. Yo creo que piensan que los profesionales dedicados a la docencia musical siguen siendo así, y en este sentido a mi me encantaría que cualquiera de estos políticos me acompañara en una de mis clases e intenten participar. A lo mejor cambiarían de opinión.

En cualquier caso, difícil camino llevamos si en España quitamos la música.

¿Algún mensaje optimista para el futuro de la música? No todo puede ser tan terrible.

La música ha estado aquí desde la prehistoria y nadie ha conseguido cargársela. A pesar de los intentos del Ministro Wert, de muchos concejales y de muchas empresas, no van a conseguir que, aunque yo diera estos mismos conciertos para 1000 personas hace unos años, vaya a dejar de hacerlo. Aunque sea en un centro cultural para un público muy reducido, que se va a encontrar un concierto de la misma calidad.

Nota: Salvador Martínez presenta este miércoles 10 de diciembre el último concierto del ciclo "Viajes Sonoros", titulado "Cinco Siglos de Música Española" en el CC El Palmar a las 19.30h.

(Carlos Albaladejo)