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La actriz Pepa Anirote en Entre Bastidores 2014.

PEPA ANIORTE: "EN MURCIA HAY MUCHA AFICIÓN POR EL TEATRO, EN TODOS LOS PUEBLOS SE REPRESENTA"

A.Guadalupe

El pasado viernes 16 de mayo charlamos con la actriz Pepa Aniorte en el Encuentro de Grupos de Teatro de Centros Culturales Entre Bastidores. Tras su papel de Catalina en Águila Roja y de sus colaboraciones con Almodovar y León de Aranoa, encontramos una mujer humilde y enamorada de su profesión que además reivindica a los clásicos del cine español como Berlanga y anima a los actores jóvenes a luchar con ahínco y "no tirar nunca la toalla".

Estás de visita en Guadalupe como invitada del encuentro de grupos de Teatros de Centros Culturales, donde vas a pasar unas horas rodeadas de actores y actrices que no se dedican a esto profesionalmente pero que en cambio ponen mucha ilusión. ¿cómo te hace sentir todo esto?

Estoy encantada de estar aquí. Siempre que me llaman para algo de Murcia siento que es un placer que se acuerden de mi. Además, cuando es un encuentro de gente que se dedica al teatro de modo amateur, me llama mucho la atención 

Es un oficio duro que se ve recompensado, aparte de con satisfacción diaria, por un dinero que te permite mantenerte. Si es difícil como oficio, elegirlo como un modo de vida de una manera amateur me parece que es de gente muy valiente 

Hoy tenemos aquí señoras de casi 70 años, capaces de memorizar un texto y con una memoria a largo plazo, por no hablar de la gente que tiene una responsabilidad familiar que aún así es capaz de comprometerse con un grupo y no fallarles.

Me parece un acto de amor y valentía y me alegra mucho poder compartir una experiencia con toda esta gente.

Estudiaste en la Escuela de Arte Dramático de Murcia. ¿Crees que realmente hay una escena de actores en Murcia?

Creo que cuando hablamos de Murcia desde aquí mismo solemos tener una visión un poco limitada de lo que es la Región. Cuando te vas fuera te das cuenta cómo nos ven. Hay muchísimos actores murcianos trabajando en musicales, teatro, televisión y cine. La Escuela de Murcia está muy bien vista porque prepara buenos actores. Además, siempre que entras a un proyecto nuevo te encuentras a profesionales de Murcia.

La verdad es que veo Murcia como una plataforma donde mucha gente se educa en sus principios y luego se marcha a trabajar fuera cuando quieren vivir de forma profesional, porque lógicamente en Murcia no se hace ficción en televisión. Ojalá de aquí a unos años la televisión marciana sea tan potente como para volver a grabar series 

Por otra parte hay mucha afición al teatro. En todos los pueblos hay un teatro o un Centro Cultural donde se representa teatro. Siempre ha habido mucha afición y me encantaría que esto no se perdiera.

¿Podemos hablar de que en el mundo de los actores, venir de Murcia supone un valor añadido?

Pues cada vez más, porque tenemos grandes representantes como Ginés García Millán, Dani Albaladejo o Manolo Navarro. Son actores que han salido de aquí y cuando han llegado a Madrid han trabajado en el Centro Dramático Nacional, que es lo más grande en teatro que se puede hacer en este país. Hay ciertos compañeros que van marcando un referente. Muchas veces me siento orgullosa al ver la representación de actores murcianos que hay en el teatro de Madrid.

Hablemos de cine. Parece que Ocho apellidos vascos está suponiendo un repulsivo para el cine español, después de batir todos los récords en taquilla. ¿Estamos en una buena época para las producciones de casa?

El cine español tiene poco presupuesto, pero yo no lo veo carente de ingenio. Hay veces que, lamentablemente, por el hecho de querer hacer una película más comercial, se ve una imitación del cine americano. Creo que en momentos de crisis debemos reflexionar y aprender de los primeros que hicieron cine en este país que hacían grandes películas con muy poquito. Gente como Berlanga que tenían unas ideas y unos guiones buenísimos y trabajaban con actores a los que se les permitía ser muy creativos porque se hacían planos secuencia en los que poder trabajar 

En aquella época se prestaba más atención a la historia y menos a los medios. Se hacía un cine maravilloso que nos identificaba a los españoles. Si aprendiéramos de todo ese bagaje que tenemos detrás demostraríamos que la gente tiene ganas de ir a ver películas españolas con las que se sientan identificados. En este sentido Ocho apellidos vascos es una prueba de ello: explota un tópico totalmente español y ha conseguido que la gente se vuelque yendo a la sala a verla.

Entonces, propones profundizar más en nuestra identidad como españoles y dejar de fijarnos tanto en lo que viene de fuera.

Totalmente. El cine francés y argentino, por ejemplo, son muy francés y argentino. La gente lo acoge muy bien porque el cine debería ser como nuestra manera de vestir -que lamentablemente cada vez estamos americanizando más- y funcionar como un rasgo de identidad de nuestra idiosincrasia.

Hablemos ahora de televisión, parece que los seguidores de Águila Roja temen un final por motivos económicos. ¿En qué punto se encuentra la serie?

Esa es la gran duda, porque es cierto que RTVE ahora mismo no da mucha información sobre las series que tiene. Si que te puedo contar que acabamos de terminar de grabar la séptima temporada y que si no cambia nada comenzaremos con la octava en octubre. La que comienza a emitirse en septiembre es la sexta.

Se estuvo especulando con el futuro de la serie y se ha recortado el presupuesto, pero creo que la serie no ha perdido calidad porque se ha solucionado recortando algunos minutos cada capítulo. Así que tenemos serie para rato, siempre gracias a la acogida del público: ¡ha sido la serie más vista de TVE!

Podríamos decir que eres muy afortunada: trabajas en uno de los pocos productos televisivos capaces de aguantar un cambio de Gobierno…

Lo ha aguantado perfectamente, en parte porque es una serie en la que se critica mucho socialmente pero no tiene ningún tinte político, ni hacia la izquierda ni hacia la derecha. Lo que se critica es una sociedad del siglo XVII que, lamentablemente, es bastante parecida a la actual.

¿Qué nos puedes contar del personaje que representas en Águila Roja? Algunas personas la han definido como una mujer honesta y muy leal a sus amigos 

Lo que más me gusta del personaje es que tiene una dualidad con respecto a su vida: cuando está en palacio y cuando está en la Villa. Cuando está con sus amigos en La Villa los trata con cierta condescendencia, por el hecho de que ha trabajado en palacio y conoce la vida de los nobles, aunque al mismo tiempo está dispuesta a partirse el brazo por los suyos. En palacio, en cambio, está totalmente en un segundo plano y es sumisa hasta el punto de aguantar palizas de los nobles.  Esa dualidad de la sumisión frente al rico y la prepotencia frente a sus amigos me estimula mucho a la hora de trabajar en el personaje.

Además es un personaje muy motivador para mi, porque yo vengo de una familia donde las mujeres han sido criadas. En este sentido intento acordarme mucho de las enseñanzas de mi abuela,  de cuando me hablaba del señorito, de cómo se comportaba la gente rica y de las cosas que tenían que aguantar.

¿Cómo prefieres que te recordemos, como Catalina de Aguila Roja o como La Choni de Los Serrano?

Hombre, ¡si la gente no tiene nada mejor que hacer que me recuerden! Si han de recordarme... no sé. Yo me he divertido con todos mis personajes e intento hacerlo siempre lo mejor que puedo. No sé, mejor que recuerden a los grandes. ¡Que recuerden a Sofía Loren que era guapísima!

También te has dedicado al mundo de la música como una temporada. ¿Qué nos puedes contar de esa faceta?

He cantado en orquestas de verbena girando por todo el país durante 13 años. Fue una época muy divertida. Cuando empecé a trabajar en Madrid empecé haciendo personajes en el Teatro de la Zarzuela, pero como no tengo preparación lírica nunca pasé de cantar una frase con el coro.



¿Con qué canción popular española te quedarías?

Si tuviera que elegir un pasodoble muy popular, que represente muy bien el carácter español y, además, por lo bien que me ha tratado Madrid, me quedo con Los Nardos.

Para cerrar la entrevista: ¿echas de menos poner copas en los bares de Madrid? ¿Qué le dirías a los actores jóvenes que aún están ganándose la vida de este modo?

No lo echo realmente de menos, quizás si que tengo algo de nostalgia por los momentos en los que sales de poner copas por la noche y tienes un casting al día siguiente temprano y vas movida por la ilusión. Yo cada día me siento mejor y me encanta envejecer y que pase el tiempo, ser cada día un poco más yo misma y tener algo de seguridad en la profesión.

A los que viven como yo lo hice hace años les diría que no tiren la toalla jamás. Me parece un error ponerse un plazo del tipo "si en dos años no me sale algo, lo dejo" porque nunca sabes cuándo va a llegar tu momento. Yo cuando me fui a Madrid no tenía una meta clara, pero puse todas las copas que me tocó poner pensando que mientras tuviera un escenario, por pequeño que sea, al que subirme mantendría la ilusión y permanecería en Madrid.

Esto es algo que se puede hacer siempre, porque puedes crear una pequeña compañía independiente o juntarte a hacer teatro con gente en casa. Hay cantidad de maneras de hacer teatro, de modo que siempre que guardes un poquito de campo para la ilusión no debes tirar la toalla. Puede que te llegue el momento en dos años o puede que te llegue en 20, pero creo que cada uno tenemos nuestro momento.

(Carlos Albaladejo)